No nacimos para gustar a todo el mundo.
Cookordie no es una marca amable. Es una forma de entender la tarta de queso.
No hacemos versiones. No seguimos tendencias. No copiamos recetas ajenas.
Cookordie existe por Javier Jiménez.
Cocinero, perfeccionista hasta el extremo. De los que no daban un plato por terminado hasta que todo tenía sentido. Tenía talento, criterio y un futuro enorme por delante.
Murió con 27 años.
Esta marca es un homenaje, no una historia triste. Es una forma de mantener vivo ese nivel de exigencia. De no sacar nada que no esté a la altura. De no conformarse nunca con “vale”.
Cookordie no va de nostalgia. Va de respeto por la cocina hecha con cabeza, obsesión y honestidad.
Y cuando algo entra en la carta, se queda porque aguanta el tiempo, no porque funcione en Instagram.
¡Va por ti Javi!
Menos ruido. Más fondo.
Probamos, ajustamos, fallamos y repetimos. Cambiamos gramos, tiempos y temperaturas hasta que la receta deja de darnos dudas.
Cookordie no es para todos. Y eso está bien.








